Alienum phaedrum torquatos nec eu, vis detraxit periculis ex, nihil expetendis in mei. Mei an pericula euripidis, hinc partem.

Blog

Fundacion Sonrisas / Noticias  / Sonreír es Sanar

Sonreír es Sanar

Hace tres años Claudia  decidió hacer un cambio en su vida. Un comentario de su hija, que en ese entonces tenía 6 años, fue la que la hizo hizo buscar este cambio: “yo tenía el ceño marcado porque estaba seria todo el día, mi hija me dijo que yo estaba enojada todo el tiempo y eso me hizo pensar que probablemente ella no era la única que pensaba eso de mí, porque era muy raro verme sonreír”.

En cuanto al trabajo, Claudia nos comenta que tener una almacén era una manera de refugiarse del contacto con las personas. Estaba siempre escondida tras el mesón y evitaba tener contacto con más personas, “yo no conocía a nadie nuevo y si hablaba con alguien siempre encontraba la manera de taparme la boca”. Al igual que muchos en nuestro país, ella no tuvo la educaciòn adecuada para cuidar su sonrisa desde niña, y el daño acumulado se acrecentó cuando producto de un accidente perdió uno de sus dientes frontales.

Ante esta realidad, comenzó a buscar una solución. Ella era beneficiaria de Fondo Esperanza y se enteró que esa institución tenía un convenio con Sonrisas. Postuló a uno de los cupos disponibles y fue aceptada al cumplir todos los requisitos.

Ya ad portas de terminar un largo tratamiento, que ha tomado ya un par de años, dice que lo que más la reconforta es ver como el sonreír sin pudor la acerca a otras personas y le permite desenvolverse con total tranquilidad y confianza: “me impresiona cuando las personas se me acercan y me dicen que he cambiado mucho, incluso una de las apoderadas del colegio de mi hija dice que ya no soy la misma, y lo sé…. no me siento la misma persona porque mi sonrisa me ha ayudado a sanar”.

Claudia nos explica que cuando ella se refiere a que la sonrisa sana, habla de algo que va más allá de la salud fìsica.Nos habla de la libertad que siente para poder decir lo que piensa y siente con tranquilidad. Antes evitaba a las personas, al punto de esperar a que no hubiese nadie viéndola para  hacer sus consultas a quien fuera.

Este cambio no solo la ha ayudado en su fuero personal, sino que también la ayuda en su negocio. Ahora interactúa y conoce mejor a sus clientes y proveedores, y ha visto cómo mejora el trato.

Hoy Claudia enfrenta la vida desde otra perspectiva. Ha entendido que es merecedora de una mejor calidad de vida y que está en ella encontrar esas mejoras que busca.

Su historia de cambio es inspiradora y es un nuevo testimonio de que una sonrisa cambia una vida y muchas pueden transformar un país.